Un viaje por las bodegas más conocidas de España

El turismo enológico es un sector que crece cada año debido a la gran demanda de visitantes que buscan conocer los sabores de la tierra y disfrutar de su esencia y encanto. Entender la larga tradición vinícola es, además de un arte, un verdadero placer. Por ello, esta es una propuesta de viajes a las bodegas más relevantes de España y por la apasionante cultura vinícola.

 

¿Qué se puede ver en una bodega?

Estos centros ofrecen al visitante la posibilidad de conocer de cerca las formas de elaboración y almacenamiento del vino cosechado previamente en los campos de cultivo. Son edificios subterráneos donde, en diferentes depósitos de gran tamaño, se almacena y dejan añejar los caldos en barricas o toneles. El cuidado debe ser mayúsculo debido a que las características de estos recipientes, en lo referente a la ventilación, grados de humedad o material en que están fabricados, van a ser claves para la buena calidad del caldo. Algunas bodegas incluso, cuentan con laboratorios encargados de controlar la calidad y producción del vino mediante cintas de embotellamiento y etiquetado.

La arquitectura de estos centros vinícolas es muy variada, influida por la orografía, por las modas y, por supuesto, por la forma que cada bodega tiene de entender el vino. Aunque las más actuales suelen basar su construcción en criterios de gravedad, esto es, la uva se introduce en la bodega por la parte alta y va descendiendo conforme el producto se va elaborando, hasta llegar a la guarda de las botellas en la parte más baja. Como curiosidad, además del vino, las bodegas pueden albergar la curación de jamones, ya que se requieren instalaciones muy similares por sus bajas pero constantes temperaturas.

 

Las bodegas más espectaculares de España

Para disfrutar de este gran placer se detallan algunas propuestas de visita por algunas de las bodegas más conocidas de España, tanto en calidad como en prestigio nacional e internacional. Estos centros se han convertido en verdaderos templos del vino capaces de aunar historia y arquitectura de vanguardia, dejando atrás su clásica labor de almacenaje y crianza vinícola para llegar a concebirse como grandes obras de arte.

Su diseño está pensado para disfrutar del vino en todas sus formas, como ocurre con las Bodegas de López de Heredia Viña Tondonia. Situada en la localidad de Haro en la Alta Rioja, cuentan con una ampliación realizada por la arquitecta iraquí Zaha Hadid. Con ella, se pretendía renovar el stand modernista utilizado por el bisabuelo de los actuales propietarios para la “Exposición Universal de Bruselas” en 1910. Se trata de un envoltorio que se va distorsionando para convertirse en un elemento orgánico que podría parecerse a un decantador, un nexo de unión entre pasado y futuro. Sus vinos defienden un clasicismo a ultranza y son grandes iconos de la vitivinicultura española.

En segundo lugar, el Marqués de Riscal es una bodega situada en Elciego, Álava, que cuenta con un complejo compuesto por la bodega más antigua de la Rioja, de 1858, combinada con un edificio nuevo de piezas prismáticas en distintos niveles, diseñado por el arquitecto Frank Gehry. Aquí, se sitúa el Hotel Marqués de Riscal, un spa desde donde disfrutar de uno de los centros neurálgicos de la cultura del vino y la buena gastronomía.

La tercera gran bodega es Protos, situada en Peñafiel, un municipio de Valladolid que está vertebrado por el Duero. Se trata de la primera bodega de la zona, que data de 1927 y es referente enológico para toda la comunidad castellano-leonesa. Cuenta con vinos de una calidad excepcional, llegando a recibir la medalla de oro por sus tintos en la Exposición Universal de Barcelona en 1929. Esta construcción, diseñada por los prestigiosos arquitectos Richard Rogers & Partners y Alonso Balaguer, busca el equilibrio y respeto con el magnífico enclave en el que se sitúa, las faldas de su bello castillo medieval. Su estructura es de una bodega tradicional con elementos arquitectónicos que hacen de ella una edificación eficiente y funcional.

El cuarto lugar lo ostenta la Bodega Señorío de Arianzo, de la familia Chivite, situada en Aberin, cerca de Pamplona. El edificio, de hormigón armado, se organiza en torno a una torre defensiva del siglo XVI, una casona del siglo XVIII y una capilla neoclásica, por lo que se trata de una bodega paisajística, según su autor. En ella se realiza todo el proceso, se inicia en su patio de recogida de la uva y continua en sus diferentes fases de prensado, fermentación, crianza y embotellado. Sus vinos recorren casi todas las variedades aromáticas, desde frutas maduras, notas minerales, especias o expresiones balsámicas.

La quinta gran bodega es la espectacular Ysios, situada en Laguardia, a los pies de la sierra cántabra. Su nombre evoca a la diosa madre Isis, protectora de la naturaleza y encargada de velar por la calidad de sus vides. El arquitecto Santiago Calatrava crea aquí un moderno edificio cuya planta representa la silueta de una copa de vino. Sus caldos, de notas afrutadas, especiadas frescas y de nobles maderas, son una verdadera delicia para los paladares más exquisitos.

Junto a estos cinco grandes centros vinícolas destacan también las Bodegas Real, en el corazón de la Mancha; la vanguardista Bodega Irius en el Somontano, construida a base de cubos de acero entrelazados que representan un “objeto cultural”; así como las Bodegas Otazu, cuyo enclave privilegiado de la zona prepirenaica en Pamplona, su gastronomía típica y sus vinos de alta gama, son un gran reclamo turístico. Por último, cabe destacar también la espectacular Real Bodega de la Concha, en Jerez de la Frontera, realizada por el ingeniero Joseph Coogan a partir de los bocetos del prestigioso Gustav Eiffel. Cuna del flamenco, la gastronomía y el caballo cartujano, Jerez posee además caldos de prestigio mundial, albergados en una enorme bodega de impresionante cúpula de hierro.

 

Estos son algunos ejemplos de las bodegas más espectaculares de España, la mayoría ampliamente galardonadas en los más prestigiosos concursos internacionales, donde compiten con grandes centros vinícolas como Francia, Italia o la vecina Portugal con encanto en sus caldos. Visitar estos templos del vino, que aúnan tradición y vanguardia en enclaves únicos, es un reclamo turístico de primer nivel y una magnífica forma de conocer y degustar la esencia, cultura y gastronomía de una tierra de caldos únicos en el mundo.

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